En la gastronomía, generalmente asociamos sopa con algún caldo sustancioso, preparado a base de una proteína de origen animal, tubérculos y vegetales.

Si ésta fue la imagen que te vino a la mente con la sopa paraguaya, te sorprenderá saber que, en efecto, es un plato muy rico, pero la apariencia de sopa no la encontrarás por ninguna parte. Esta sopa no se “toma”, ¡se mastica!

Este plato típico del Paraguay también lo es de parte de la costa argentina. La sopa paraguaya nació del intercambio cultural entre guaraníes y españoles y la receta original, que ha ido modificándose a través del tiempo, es atribuida por muchos a un supuesto “error” en la preparación de una sopa que gustaba mucho al Presidente del país, Carlos Antonio López, a mediados del siglo XIX.

El resultado fue un exquisito plato muy distinto a la sopa original y que más bien parecía una especie de bizcocho. Sin embargo, gustó muchísimo y el propio Presidente decidió denominar el plato sopa paraguaya.

El caso es que esta deliciosa preparación no puede faltar en la mesa de los hogares paraguayos en cualquier celebración.

La sopa paraguaya brinda varias opciones a la hora de servirla: ya sea como plato único, como guarnición o canapés, definitivamente  hay que probarla.

sopa paraguaya - matiu

¿Qué ingredientes lleva que la hace tan rica?

Como sucede con cualquier plato típico en un país, encontraremos ciertas variaciones en los ingredientes de la sopa paraguaya de una región a otra. Sin embargo, los ingredientes básicos y que hacen tan única esta receta se respetan en casi todas las versiones:

  • Harina de maíz (fina, no para polenta) 300 gr
  • Huevos 4 unids.
  • Cebollas grandes 3 unids.
  • Manteca de cerdo o aceite neutro c/n
  • Leche ½ lt.
  • Queso blanco fresco (suave) 300 gr
  • Queso blanco rallado 100 gr
  • Sal y pimienta al gusto

Como ingredientes opcionales, podemos usar:

  • Crema de leche 200 c.c.
  • Otro queso blanco suave que se derrita
  • Orégano, 1 pizca

 

En la preparación está ese toque especial

Comencemos por cortar las cebollas en juliana y rehogarlas en una sartén con la manteca o aceite, sin que se doren. Sólo blanquearlas y dejar que enfríen.

En un recipiente, batir los huevos y agregarles la leche. Seguir batiendo y añadir la harina de maíz a la mezcla poco a poco, hasta mezclar bien todos los ingredientes. No se formarán grumos si lo haces así.

Sazonar con sal y pimienta, y agregar las cebollas y el queso fresco picado en trocitos. Unir todo muy bien con una cuchara de madera, para que el queso no se deshaga.

Luego engrasaremos ligeramente un molde alto para horno y verteremos la preparación. Rociaremos finalmente el queso rallado por encima y la mezcla estará lista para llevarla al horno a 200⁰ (temperatura media) durante 30 minutos aproximadamente.

La sopa paraguaya estará a punto si al introducirle un cuchillo, éste sale limpio y ves que la superficie ha tomado un atractivo color dorado.

Si deseas que el bizcocho te quede más esponjoso, puedes batir las claras aparte, hasta lograr el punto de nieve, e incorporarlas a la mezcla después de agregar el queso fresco, con movimientos envolventes.

Ya está lista nuestra sopa paraguaya. Dejemos que repose un poco en el molde antes de cortarla en trozos para servirla. ¡Ofrécela a tus invitados!

 

 

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